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zapatosrosas

¿Cómo utilizan Pinterest los museos españoles?

El pasado lunes se celebró el último debate de #cultura18 antes del descanso por vacaciones y trató sobre cómo utilizan Pinterest las instituciones culturales. A lo largo del debate me di cuenta de que existe un desconocimiento generalizado de las funcionalidades y posibilidades de esta red social y de que, aunque su uso no está muy extendido por parte de los museos españoles, sí hay algunos casos interesantes. Creo que el desconocimiento se debe a que es una red social que como explicaba Media Musea en un post une funciones presentes en otras redes y a que, como dijo Dolores Lobillo a lo largo del debate del lunes, esa combinación de funciones hace que sea difícil encontrar un uso específico, además de que es más complicado interactuar entre usuarios que en otras redes (la opción de comentar un pin está bastante escondida) y al ser tan visual invita sólo a mirar. Pero pienso que Pinterest tiene muchas posibilidades para los museos especialmente en lo que se refiere a la creación y al trabajo colaborativos.  ¿Qué es Pinterest? Pinterest es una red social nacida en el año 2010 que en 2012 superó los doce millones de usuarios. Es un marcador de contenidos que no almacena direcciones web sino imágenes (o vídeos) que el usuario puede organizar por temática y compartir en diferentes tablones o boards. Los tablones pueden ser públicos o privados y en cada uno pueden contribuir un único usuario o varios. Cada imagen almacenada (pin) puede ser añadida por otros usuarios a sus propios tablones (repinear). También hay botones de Seguir, Me Gusta, de Compartir en otras redes sociales y de Comentar (una opción que, como decía antes está bastante escondida y que fue añadida tiempo después de su lanzamiento). Pero, aunque en un principio, puede parecer que Pinterest fomenta poco la interacción y el compartir, lo cierto es que compartir es uno de los conceptos en los que se basa, y, por eso, como señala en su blog Jennie Fuchs, autora de @Museum140, Pinterest incluía en sus recomendaciones de uso no utilizarlo como autopromoción sino para compartir imágenes y contenidos que nos gusten, añadiendo ahora que es importante dejar constancia de la fuente y de la autoría.  Y ahora que sabemos qué es Pinterest, ¿cómo pueden utilizarlo los museos sin caer en la autopromoción? Jennie Fuchs, en un post titulado Examples of how museums are using Pinterest distingue posibilidades como: – mostrar las propias colecciones, creando nuevos discursos curatoriales, organizando las obras por su temática, autoría, fechas…  – promocionar los productos de la tienda – generar debate, a través de comentarios – colaborar a través de los tableros compartidos permitiendo a otros usuarios contribuir añadiendo pins – recomendar otros museos – compartir recursos relacionados con la temática del museo En el caso de los museos españoles, me parece muy interesante el uso general que dan a Pinterest museos como el Museo Thyssen, el Museo Casa Lis o el Museo de El Greco El Museo Ideal de Cataluña Se trata de un proyecto de carácter colectivo puesto en marcha por el área de Patrimonio de la Generalitat de Cataluña con motivo del Día Internacional de los Museos del año 2012. A través de un tablero colectivo más de doscientos usuarios podían contribuir con imágenes relacionadas con el patrimonio catalán desde obras de arte hasta objetos cotidianos, historias, fiestas o tradiciones.  Concurso de ilustración «El arte de la portada» del Museo Casa Lis Con motivo de la exposición «La moda en portada: Eduardo García Benito», el Museo Casa Lis ha convocado un concurso de ilustración en el que es posible votar en el propio museo, pero también en redes sociales como Facebook y Pinterest. En el tablero pueden verse las normas para establecer los votos.   Museo de El Greco En el caso del Museo de El Greco hay varios tablones que me parecen muy interesantes, como «Grecos por el mundo«, en el que comparten imágenes de obras de El Greco que no están en el espacio del Museo; «Subastas«, en el que comparten las obras de El Greco que salen a subasta; y «Lecturas«, que recopila la bibliografía para el estudio y el conocimiento de la obra de El Greco.  What you have pinned about us El Museo Thyssen Bornemisza ha creado un tablero específico en el que comparten los contenidos que otros usuarios de Pinterest comparten sobre el Museo con la etiqueta Thyssen, como una forma de agradecimiento a sus visitantes. #CancionesDeLibro A lo largo del mes de Agosto del año pasado, el Museo del Libro Fadrique de Basilea de Burgos daba los buenos días a través de Pinterest, a través de un tablero llamado #CancionesDeLibro en el que cada día pinneaban un vídeo con una canción relacionada con el mundo del libro. Si queréis ver cómo utilizan Pinterest otros museos, os invito a que echéis un vistazo a este listado creado por Jennie Fuchs con más de 500 museos.  [...]

¿Dependen los museos demasiado de la tecnología?

Hace varios días, a través del perfil de twitter de Rufino Ferreras, responsable educativo del Museo Thyssen Bornemisza, encontré un artículo del blog Art Museum Teaching que reflexionaba sobre si los museos se están volviendo demasiado dependientes de la tecnología, especialmente en lo relacionado con el entorno educativo. Su autor, Mike Murawsky, es el director del área educativa del Museo de Arte de Portland y en absoluto es un detractor del uso de las nuevas tecnologías por parte de los museos. Como bien indica en el post, es un defensor de los cambios que deben afrontar los museos del siglo XXI pero a raíz de su propia experiencia desarrollando programas y actividades educativas con o sin tecnología y de comprobar las enormes cantidades de dinero que muchos grandes museos destinan al área tecnológica, ha tratado de reflexionar sobre este tema y aunque se centra en el área de la educación creo que sus aportaciones resultan interesantes para todos los ámbitos. Entre las puntos que he extraído de la entrada, destacaría preguntas como ¿se está dedicando demasiado dinero a la tecnología y poco a los departamentos educativos de los museos? ¿se está quitando importancia al trato humano y a la interacción entre el personal del museo y sus visitantes? Antes de seguir me gustaría destacar que en la entrada, Murawski hace referencia a todo tipo de elementos y herramientas basadas en la tecnología: pantallas táctiles, webs y redes sociales, aplicaciones móviles… y es que creo que, aunque quizás hablar de dependencia sea excesivo, sí se está pecando de un exceso de confianza en la tecnología por parte de los museos. No basta con utilizarla, sino que es necesario saber utilizarla, conocer sus posibilidades e integrarlas dentro de la estrategia y los objetivos del museo, entender que las herramientas tecnológicas no pueden sustituir sino complementar a otras tradicionales.  En este sentido, una de las ideas más interesantes que aporta Murawsky en el blog es que las experiencias dentro y fuera del museo (en el entorno online) deben entenderse como conjunto y no de manera aislada, por separado aunque insiste en que nada puede sustituir el contacto directo con las obras de arte y el trato humano, porque son este tipo de experiencias las que dotan al museo de un verdadero valor. Teniendo en cuenta esto, nos quedaría claro el primer punto: cualquier herramienta tecnológica que se incluya en el museo debe formar parte de una estrategia y no concebirse de manera aislada como una finalidad en sí misma. Pero lo que trata Mike Murawski es hacernos reflexionar. No se trata de posicionarse a favor o en contra de la tecnología, eso no tendría sentido, pero nos recuerda que interactuar, colaborar, construir comunidad, participar o compartir son acciones que pueden (y deben) desarrollarse también en el espacio físico del museo y que no tienen por qué estar vinculadas a la tecnología. Porque una aplicación móvil o una pantalla táctil no hace que un museo sea más abierto, social y participativo, sólo contribuye a que pueda llegar a serlo. Como leí en un blog hace unos días, no basta con que un museo esté en twitter, sino que también tiene que ser twittero. Si os interesa seguir pensando sobre este tema os recomiendo que echéis un vistazo a esta presentación, realizada por Murawski para participar en unas Jornadas celebradas en el Museo de Arte Contemporáneo de San Diego. Teaching & Learning in Art Museums: Plugged In or Unplugged? from Michael Murawski [...]

Oh Snap! Your takes on our photographs

Hace unos días, leyendo el blog de Nina Simon me encontré con una interesante propuesta participativa del Carnegie Museum of Art de Pittsburgh que combina a la perfección el mundo online con el espacio físico del museo: el proyecto «Oh, Snap! Your takes on our photographs«, que se puso en marcha el pasado 21 de febrero en un acto al que asistieron más de setecientas personas. El objetivo es convertir el museo en un espacio más flexible, interactivo y dinámico y buscar fórmulas para atraer a nuevos públicos. Oh, Snap! no es una exposición al uso, tal y como la entendemos. Desde el museo se define como un proyecto colaborativo y experimental de fotografía, aunque Jeffrey Inscho, responsable de Web y Medios Digitales del Museo, también habla de «exposición en beta». El proyecto parte de la idea de que una obra de arte siempre provoca una reacción en el espectador, una respuesta que muchas veces no es escuchada por el museo. Así lo explica Marilyn Russell, responsable de educación del museo, en un reportaje publicado en Pittsburgh Post Gazette, entendiendo, además, que no existe una única respuesta válida para cada obra. Tomando esto como base, el museo seleccionó trece fotografías entre las últimas incorporadas a la colección del museo por «su potencial para inspirar respuestas creativas», según explica Jeffrey Inscho en el blog de Nina Simon. Estas fotografías pueden verse a través de internet en la web creada específicamente para el proyecto y también físicamente en la Forum Gallery del museo, donde se exponen dejando grandes espacios de pared entre cada una de ellas. A partir de aquí, la forma de participación es muy sencilla. Sólo hace falta:– Ser mayor de 18 años. Los menores de esas edad no pueden participar. Por eso, desde la web del proyecto se dan consejos a educadores y profesores que quieran desarrollar actividades basadas en Oh, Snap en el aula con sus alumnos. – Elegir una o varias fotos de entre las trece seleccionadas por el museo – Hacer una foto que reinterprete la fotografía elegida, ya sea por lo que sugiere el título, la temática, los colores, la composición… – Enviar la fotografía al museo a través de los formularios disponibles en la web Una vez que las fotos llegan al museo, se realiza una selección y se exponen de manera virtual en la web, debajo de cada una de las fotos que las han inspirado, junto con el nombre del participante, y en el espacio físico del museo, donde cada día se van imprimiendo en papel fotográfico y pequeño formato y se colocan junto a las fotografías expuestas a las que hacen referencia. Los participantes seleccionados son informados por el personal del museo y recibirán un pase para acceder gratuitamente a la exposición. (La entrada general al museo cuesta casi 18 dólares). Foto: Web Oh, Snap De esta manera, la exposición no tiene un discurso cerrado, sino que se va construyendo a medida que los espectadores participan y se incorporan nuevas reinterpretaciones de las fotografías seleccionadas inicialmente desde el museo, se les da un nuevo valor. Este carácter abierto es, según Jeffrey Inscho, uno de los principales atractivos del proyecto para el público.Creo que, con este proyecto, el Carnegie Museum of Art cumple varios objetivos. En primer lugar, da a conocer nuevas piezas incorporadas a su colección, no sólo mostrándolas, sino permitiendo profundizar más en su conocimiento, al darles un nuevo valor gracias a las nuevas visiones aportadas por los espectadores / públicos del museo. En segundo lugar, al poner en marcha un proyecto participativo abierto de estas características se está consiguiendo crear una relación más estrecha con el público habitual del museo y se abre a nuevos públicos, incluso, alejados de su ámbito de proximidad. Para participar en el proyecto, no es necesario visitar el museo, ya que puede hacerse a través de internet. Además, uno de los principales retos del proyecto es invitar a compartir, a través de redes sociales, algo que, sin duda, impulsará la visibilidad del museo en el exterior. En este caso, no nos encontramos ante una exposición crowd curated, porque la selección de las obras y las fotografías de los participantes corresponde exclusivamente al personal del museo, aunque llegados a este punto me gustaría destacar que existe poca claridad en cuanto a qué personas dentro del museo selecciona las fotografías que envían los participantes, qué criterios se siguen para hacer esa selección o cuántas se imprimen cada día. Por otra parte, me ha llamado la atención que, mientras que en la web, las fotografías de los participantes aparecen identificadas con el nombre de su autor, en la exposición física no existe ningún elemento que acredite su autoría. Entiendo que por cuestiones de espacio o por cuestiones estéticas no es posible colocar una cartela junto a cada fotografía, pero creo que es un elemento importante que debería estar presente en alguna parte de la sala: los nombres de los trece fotógrafos iniciales y los nombres de los participantes que van contribuyendo a que la exposición vaya creciendo. Me parece importante y más teniendo en cuenta que, como explica Jeffrey Inscho en el blog de Nina Simon, una de las claves del proyecto es tratar a los participantes como «compañeros». A día de hoy, según me ha informado Jeffrey Inscho por correo electrónico, el museo ha recibido más de mil fotografías de participantes de diferentes países como Estados Unidos, Taiwán, Perú, Finlandia o Francia, aunque la mayor parte han sido enviadas desde Pittsburgh. Sin duda, el éxito se debe a la sencillez de los planteamientos. El plazo para enviar las fotografías termina el 22 de abril, pero la exposición podrá visitarse en el museo hasta el 12 de mayo. [...]

¿Cómo se restaura una obra de arte? El Paraíso de Tintoretto en el Museo Thyssen

Mañana cuatro de marzo se presentan en el Museo Thyssen de Madrid los resultados de la restauración de El Paraíso de Tintoretto. De esta manera culminan unos trabajos iniciados en marzo de 2012 y patrocinados por el Bank of America Merril Lynch a través de su Proyecto Global de Conservación de Arte.  El Paraíso es una pintura fechada en torno al año 1588, cuando Tintoretto contaba ya con más sesenta años, y presentada por el artista como boceto para el concurso convocado por el Palacio de la Señoría de Venecia para sustituir la entonces deteriorada obra al fresco de Guariento en la Sala del Gran Consejo. Otro boceto de esta obra se conserva en el Museo del Louvre. El Museo Thyssen, con motivo de su 20 Aniversario, ha querido involucrar al público en todo el proceso de restauración de la obra, para lo que ha desarrollado diferentes estrategias que se complementan dentro y fuera del propio museo que, por su marcada vocación didáctica, no sólo han dado a conocer cómo se estaban realizando los trabajos de restauración de El Paraíso, sino que han conseguido encontrar respuestas fáciles ante la pregunta ¿cómo se restaura una obra de arte?  El primer paso es trasladar la obra a un laboratorio de restauración, teniendo en cuenta que el traslado de cada obra de arte dependerá de sus propias características. En el caso de El Paraíso, debido a su gran tamaño y al peso de marco, fueron necesarias ocho personas, además de una grúa.  Descolgado y estudios de «El Paraíso» / Taking the painting down and preliminary studies of «The Paradise» from museothyssen on Vimeo. Antes de restaurar una obra de arte es necesario realizar unos estudios previos, de cuyos resultados dependerán los criterios y metodologías a la hora de intervenir en la obra. Según nos indica el micrositio creado específicamente para la restauración de El Paraíso, estos estudios se basan en  técnicas fotográficas digitales, radiografías y en el análisis de los materiales presentes en la obra para conocer su composición original. Los resultados de los estudios previos de El Paraíso se dieron a conocer en una pequeña exposición celebrada en el verano de 2012, en la que además se mostraron cuáles serían los procedimientos y técnicas que se emplearían durante la restauración. Vista de la exposición, en la que se mostraron radiografías de la obra.Foto: Micrositio El Paraíso de Tintoretto en restauración Los trabajos de restauración se realizaron en directo, a la vista de los visitantes del Museo. Según se explica en la web, se ha sustituido el bastidor metálico por uno de madera, más flexible y menos pesado. Además, la obra estaba reentelada a dos telas a la vez, de las cuales se ha eliminado una y se ha realizado un reentelado flotante, tensando una tela al nuevo bastidor que amortiguará el lienzo sin necesidad de adhesivos. Visitantes observando la restauración.Foto: Facebook del Museo Thyssen Creo que este tipo de iniciativas son muy necesarias y positivas para estrechar vínculos entre el museo y sus visitantes, porque además de mostrar en directo los trabajos de restauración se han difundido los resultados técnicos y artísticos de los estudios casi a tiempo real. Me parece incluso un ejercicio de transparencia porque los visitantes al Museo Thyssen han tenido la oportunidad de saber casi en todo momento qué pasaba con esa obra que no estaba colgada en su pared habitual, aunque he echado en falta conocer el presupuesto destinado a este proyecto.  [...]