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¿Cómo utilizan Pinterest los museos españoles?

El pasado lunes se celebró el último debate de #cultura18 antes del descanso por vacaciones y trató sobre cómo utilizan Pinterest las instituciones culturales. A lo largo del debate me di cuenta de que existe un desconocimiento generalizado de las funcionalidades y posibilidades de esta red social y de que, aunque su uso no está muy extendido por parte de los museos españoles, sí hay algunos casos interesantes. Creo que el desconocimiento se debe a que es una red social que como explicaba Media Musea en un post une funciones presentes en otras redes y a que, como dijo Dolores Lobillo a lo largo del debate del lunes, esa combinación de funciones hace que sea difícil encontrar un uso específico, además de que es más complicado interactuar entre usuarios que en otras redes (la opción de comentar un pin está bastante escondida) y al ser tan visual invita sólo a mirar. Pero pienso que Pinterest tiene muchas posibilidades para los museos especialmente en lo que se refiere a la creación y al trabajo colaborativos.  ¿Qué es Pinterest? Pinterest es una red social nacida en el año 2010 que en 2012 superó los doce millones de usuarios. Es un marcador de contenidos que no almacena direcciones web sino imágenes (o vídeos) que el usuario puede organizar por temática y compartir en diferentes tablones o boards. Los tablones pueden ser públicos o privados y en cada uno pueden contribuir un único usuario o varios. Cada imagen almacenada (pin) puede ser añadida por otros usuarios a sus propios tablones (repinear). También hay botones de Seguir, Me Gusta, de Compartir en otras redes sociales y de Comentar (una opción que, como decía antes está bastante escondida y que fue añadida tiempo después de su lanzamiento). Pero, aunque en un principio, puede parecer que Pinterest fomenta poco la interacción y el compartir, lo cierto es que compartir es uno de los conceptos en los que se basa, y, por eso, como señala en su blog Jennie Fuchs, autora de @Museum140, Pinterest incluía en sus recomendaciones de uso no utilizarlo como autopromoción sino para compartir imágenes y contenidos que nos gusten, añadiendo ahora que es importante dejar constancia de la fuente y de la autoría.  Y ahora que sabemos qué es Pinterest, ¿cómo pueden utilizarlo los museos sin caer en la autopromoción? Jennie Fuchs, en un post titulado Examples of how museums are using Pinterest distingue posibilidades como: – mostrar las propias colecciones, creando nuevos discursos curatoriales, organizando las obras por su temática, autoría, fechas…  – promocionar los productos de la tienda – generar debate, a través de comentarios – colaborar a través de los tableros compartidos permitiendo a otros usuarios contribuir añadiendo pins – recomendar otros museos – compartir recursos relacionados con la temática del museo En el caso de los museos españoles, me parece muy interesante el uso general que dan a Pinterest museos como el Museo Thyssen, el Museo Casa Lis o el Museo de El Greco El Museo Ideal de Cataluña Se trata de un proyecto de carácter colectivo puesto en marcha por el área de Patrimonio de la Generalitat de Cataluña con motivo del Día Internacional de los Museos del año 2012. A través de un tablero colectivo más de doscientos usuarios podían contribuir con imágenes relacionadas con el patrimonio catalán desde obras de arte hasta objetos cotidianos, historias, fiestas o tradiciones.  Concurso de ilustración «El arte de la portada» del Museo Casa Lis Con motivo de la exposición «La moda en portada: Eduardo García Benito», el Museo Casa Lis ha convocado un concurso de ilustración en el que es posible votar en el propio museo, pero también en redes sociales como Facebook y Pinterest. En el tablero pueden verse las normas para establecer los votos.   Museo de El Greco En el caso del Museo de El Greco hay varios tablones que me parecen muy interesantes, como «Grecos por el mundo«, en el que comparten imágenes de obras de El Greco que no están en el espacio del Museo; «Subastas«, en el que comparten las obras de El Greco que salen a subasta; y «Lecturas«, que recopila la bibliografía para el estudio y el conocimiento de la obra de El Greco.  What you have pinned about us El Museo Thyssen Bornemisza ha creado un tablero específico en el que comparten los contenidos que otros usuarios de Pinterest comparten sobre el Museo con la etiqueta Thyssen, como una forma de agradecimiento a sus visitantes. #CancionesDeLibro A lo largo del mes de Agosto del año pasado, el Museo del Libro Fadrique de Basilea de Burgos daba los buenos días a través de Pinterest, a través de un tablero llamado #CancionesDeLibro en el que cada día pinneaban un vídeo con una canción relacionada con el mundo del libro. Si queréis ver cómo utilizan Pinterest otros museos, os invito a que echéis un vistazo a este listado creado por Jennie Fuchs con más de 500 museos.  [...]

¿Dependen los museos demasiado de la tecnología?

Hace varios días, a través del perfil de twitter de Rufino Ferreras, responsable educativo del Museo Thyssen Bornemisza, encontré un artículo del blog Art Museum Teaching que reflexionaba sobre si los museos se están volviendo demasiado dependientes de la tecnología, especialmente en lo relacionado con el entorno educativo. Su autor, Mike Murawsky, es el director del área educativa del Museo de Arte de Portland y en absoluto es un detractor del uso de las nuevas tecnologías por parte de los museos. Como bien indica en el post, es un defensor de los cambios que deben afrontar los museos del siglo XXI pero a raíz de su propia experiencia desarrollando programas y actividades educativas con o sin tecnología y de comprobar las enormes cantidades de dinero que muchos grandes museos destinan al área tecnológica, ha tratado de reflexionar sobre este tema y aunque se centra en el área de la educación creo que sus aportaciones resultan interesantes para todos los ámbitos. Entre las puntos que he extraído de la entrada, destacaría preguntas como ¿se está dedicando demasiado dinero a la tecnología y poco a los departamentos educativos de los museos? ¿se está quitando importancia al trato humano y a la interacción entre el personal del museo y sus visitantes? Antes de seguir me gustaría destacar que en la entrada, Murawski hace referencia a todo tipo de elementos y herramientas basadas en la tecnología: pantallas táctiles, webs y redes sociales, aplicaciones móviles… y es que creo que, aunque quizás hablar de dependencia sea excesivo, sí se está pecando de un exceso de confianza en la tecnología por parte de los museos. No basta con utilizarla, sino que es necesario saber utilizarla, conocer sus posibilidades e integrarlas dentro de la estrategia y los objetivos del museo, entender que las herramientas tecnológicas no pueden sustituir sino complementar a otras tradicionales.  En este sentido, una de las ideas más interesantes que aporta Murawsky en el blog es que las experiencias dentro y fuera del museo (en el entorno online) deben entenderse como conjunto y no de manera aislada, por separado aunque insiste en que nada puede sustituir el contacto directo con las obras de arte y el trato humano, porque son este tipo de experiencias las que dotan al museo de un verdadero valor. Teniendo en cuenta esto, nos quedaría claro el primer punto: cualquier herramienta tecnológica que se incluya en el museo debe formar parte de una estrategia y no concebirse de manera aislada como una finalidad en sí misma. Pero lo que trata Mike Murawski es hacernos reflexionar. No se trata de posicionarse a favor o en contra de la tecnología, eso no tendría sentido, pero nos recuerda que interactuar, colaborar, construir comunidad, participar o compartir son acciones que pueden (y deben) desarrollarse también en el espacio físico del museo y que no tienen por qué estar vinculadas a la tecnología. Porque una aplicación móvil o una pantalla táctil no hace que un museo sea más abierto, social y participativo, sólo contribuye a que pueda llegar a serlo. Como leí en un blog hace unos días, no basta con que un museo esté en twitter, sino que también tiene que ser twittero. Si os interesa seguir pensando sobre este tema os recomiendo que echéis un vistazo a esta presentación, realizada por Murawski para participar en unas Jornadas celebradas en el Museo de Arte Contemporáneo de San Diego. Teaching & Learning in Art Museums: Plugged In or Unplugged? from Michael Murawski [...]

Oh Snap! Your takes on our photographs

Hace unos días, leyendo el blog de Nina Simon me encontré con una interesante propuesta participativa del Carnegie Museum of Art de Pittsburgh que combina a la perfección el mundo online con el espacio físico del museo: el proyecto «Oh, Snap! Your takes on our photographs«, que se puso en marcha el pasado 21 de febrero en un acto al que asistieron más de setecientas personas. El objetivo es convertir el museo en un espacio más flexible, interactivo y dinámico y buscar fórmulas para atraer a nuevos públicos. Oh, Snap! no es una exposición al uso, tal y como la entendemos. Desde el museo se define como un proyecto colaborativo y experimental de fotografía, aunque Jeffrey Inscho, responsable de Web y Medios Digitales del Museo, también habla de «exposición en beta». El proyecto parte de la idea de que una obra de arte siempre provoca una reacción en el espectador, una respuesta que muchas veces no es escuchada por el museo. Así lo explica Marilyn Russell, responsable de educación del museo, en un reportaje publicado en Pittsburgh Post Gazette, entendiendo, además, que no existe una única respuesta válida para cada obra. Tomando esto como base, el museo seleccionó trece fotografías entre las últimas incorporadas a la colección del museo por «su potencial para inspirar respuestas creativas», según explica Jeffrey Inscho en el blog de Nina Simon. Estas fotografías pueden verse a través de internet en la web creada específicamente para el proyecto y también físicamente en la Forum Gallery del museo, donde se exponen dejando grandes espacios de pared entre cada una de ellas. A partir de aquí, la forma de participación es muy sencilla. Sólo hace falta:– Ser mayor de 18 años. Los menores de esas edad no pueden participar. Por eso, desde la web del proyecto se dan consejos a educadores y profesores que quieran desarrollar actividades basadas en Oh, Snap en el aula con sus alumnos. – Elegir una o varias fotos de entre las trece seleccionadas por el museo – Hacer una foto que reinterprete la fotografía elegida, ya sea por lo que sugiere el título, la temática, los colores, la composición… – Enviar la fotografía al museo a través de los formularios disponibles en la web Una vez que las fotos llegan al museo, se realiza una selección y se exponen de manera virtual en la web, debajo de cada una de las fotos que las han inspirado, junto con el nombre del participante, y en el espacio físico del museo, donde cada día se van imprimiendo en papel fotográfico y pequeño formato y se colocan junto a las fotografías expuestas a las que hacen referencia. Los participantes seleccionados son informados por el personal del museo y recibirán un pase para acceder gratuitamente a la exposición. (La entrada general al museo cuesta casi 18 dólares). Foto: Web Oh, Snap De esta manera, la exposición no tiene un discurso cerrado, sino que se va construyendo a medida que los espectadores participan y se incorporan nuevas reinterpretaciones de las fotografías seleccionadas inicialmente desde el museo, se les da un nuevo valor. Este carácter abierto es, según Jeffrey Inscho, uno de los principales atractivos del proyecto para el público.Creo que, con este proyecto, el Carnegie Museum of Art cumple varios objetivos. En primer lugar, da a conocer nuevas piezas incorporadas a su colección, no sólo mostrándolas, sino permitiendo profundizar más en su conocimiento, al darles un nuevo valor gracias a las nuevas visiones aportadas por los espectadores / públicos del museo. En segundo lugar, al poner en marcha un proyecto participativo abierto de estas características se está consiguiendo crear una relación más estrecha con el público habitual del museo y se abre a nuevos públicos, incluso, alejados de su ámbito de proximidad. Para participar en el proyecto, no es necesario visitar el museo, ya que puede hacerse a través de internet. Además, uno de los principales retos del proyecto es invitar a compartir, a través de redes sociales, algo que, sin duda, impulsará la visibilidad del museo en el exterior. En este caso, no nos encontramos ante una exposición crowd curated, porque la selección de las obras y las fotografías de los participantes corresponde exclusivamente al personal del museo, aunque llegados a este punto me gustaría destacar que existe poca claridad en cuanto a qué personas dentro del museo selecciona las fotografías que envían los participantes, qué criterios se siguen para hacer esa selección o cuántas se imprimen cada día. Por otra parte, me ha llamado la atención que, mientras que en la web, las fotografías de los participantes aparecen identificadas con el nombre de su autor, en la exposición física no existe ningún elemento que acredite su autoría. Entiendo que por cuestiones de espacio o por cuestiones estéticas no es posible colocar una cartela junto a cada fotografía, pero creo que es un elemento importante que debería estar presente en alguna parte de la sala: los nombres de los trece fotógrafos iniciales y los nombres de los participantes que van contribuyendo a que la exposición vaya creciendo. Me parece importante y más teniendo en cuenta que, como explica Jeffrey Inscho en el blog de Nina Simon, una de las claves del proyecto es tratar a los participantes como «compañeros». A día de hoy, según me ha informado Jeffrey Inscho por correo electrónico, el museo ha recibido más de mil fotografías de participantes de diferentes países como Estados Unidos, Taiwán, Perú, Finlandia o Francia, aunque la mayor parte han sido enviadas desde Pittsburgh. Sin duda, el éxito se debe a la sencillez de los planteamientos. El plazo para enviar las fotografías termina el 22 de abril, pero la exposición podrá visitarse en el museo hasta el 12 de mayo. [...]

¿Cómo se restaura una obra de arte? El Paraíso de Tintoretto en el Museo Thyssen

Mañana cuatro de marzo se presentan en el Museo Thyssen de Madrid los resultados de la restauración de El Paraíso de Tintoretto. De esta manera culminan unos trabajos iniciados en marzo de 2012 y patrocinados por el Bank of America Merril Lynch a través de su Proyecto Global de Conservación de Arte.  El Paraíso es una pintura fechada en torno al año 1588, cuando Tintoretto contaba ya con más sesenta años, y presentada por el artista como boceto para el concurso convocado por el Palacio de la Señoría de Venecia para sustituir la entonces deteriorada obra al fresco de Guariento en la Sala del Gran Consejo. Otro boceto de esta obra se conserva en el Museo del Louvre. El Museo Thyssen, con motivo de su 20 Aniversario, ha querido involucrar al público en todo el proceso de restauración de la obra, para lo que ha desarrollado diferentes estrategias que se complementan dentro y fuera del propio museo que, por su marcada vocación didáctica, no sólo han dado a conocer cómo se estaban realizando los trabajos de restauración de El Paraíso, sino que han conseguido encontrar respuestas fáciles ante la pregunta ¿cómo se restaura una obra de arte?  El primer paso es trasladar la obra a un laboratorio de restauración, teniendo en cuenta que el traslado de cada obra de arte dependerá de sus propias características. En el caso de El Paraíso, debido a su gran tamaño y al peso de marco, fueron necesarias ocho personas, además de una grúa.  Descolgado y estudios de «El Paraíso» / Taking the painting down and preliminary studies of «The Paradise» from museothyssen on Vimeo. Antes de restaurar una obra de arte es necesario realizar unos estudios previos, de cuyos resultados dependerán los criterios y metodologías a la hora de intervenir en la obra. Según nos indica el micrositio creado específicamente para la restauración de El Paraíso, estos estudios se basan en  técnicas fotográficas digitales, radiografías y en el análisis de los materiales presentes en la obra para conocer su composición original. Los resultados de los estudios previos de El Paraíso se dieron a conocer en una pequeña exposición celebrada en el verano de 2012, en la que además se mostraron cuáles serían los procedimientos y técnicas que se emplearían durante la restauración. Vista de la exposición, en la que se mostraron radiografías de la obra.Foto: Micrositio El Paraíso de Tintoretto en restauración Los trabajos de restauración se realizaron en directo, a la vista de los visitantes del Museo. Según se explica en la web, se ha sustituido el bastidor metálico por uno de madera, más flexible y menos pesado. Además, la obra estaba reentelada a dos telas a la vez, de las cuales se ha eliminado una y se ha realizado un reentelado flotante, tensando una tela al nuevo bastidor que amortiguará el lienzo sin necesidad de adhesivos. Visitantes observando la restauración.Foto: Facebook del Museo Thyssen Creo que este tipo de iniciativas son muy necesarias y positivas para estrechar vínculos entre el museo y sus visitantes, porque además de mostrar en directo los trabajos de restauración se han difundido los resultados técnicos y artísticos de los estudios casi a tiempo real. Me parece incluso un ejercicio de transparencia porque los visitantes al Museo Thyssen han tenido la oportunidad de saber casi en todo momento qué pasaba con esa obra que no estaba colgada en su pared habitual, aunque he echado en falta conocer el presupuesto destinado a este proyecto.  [...]

De los visitantes de calidad a la calidad de los museos

Hace varias semanas, Estrella De Diego reflexionaba en El País sobre la saturación de visitantes en algunos museos y los problemas que ésto conlleva para la conservación o la contemplación de las obras expuestas. En realidad, en el artículo más que al problema de la masificación de los museos en sí, quería referirse a los comportamientos (lo que ella define como «actitud») de los nuevos públicos, no especializados y poco habituados, de los museos. Algunos  de los comportamientos que describe, como tocar las obras expuestas, son inadecuados, pero es importante resaltar que son minoritarios. De Diego llegaba la conclusión, bastante desafortunada, de que es necesario establecer no sólo un control del número de visitantes a los museos, sino también un control de calidad, una solución que ella misma reconoce que es drástica e impopular y que yo creo que es la solución más fácil. Museos Vaticanos ¿Por qué no se trata de dar una respuesta desde los museos a esos nuevos comportamientos e intereses de los nuevos públicos? ¿Por qué no trabajan los museos para mejorar la actitud y la «calidad» de sus visitantes? ¿De verdad sobran visitantes en los museos? ¿Cómo se mide la calidad? ¿Quién establece los criterios de calidad?El mismo día que Estrella de Diego publicó su artículo en El País, encontré a través de twitter una web en la que se recogen algunas fotografías de visitantes del MoMa posando frente a El Grito de Munch y enlaza a otras fotografías de visitantes con la misma actitud en el Museo de Oslo, y me pregunté ¿será esta actitud inadecuada para un museo o una falta de respeto hacia la obra o hacia el artista? ¿son o no estas personas visitantes de calidad? Lo mismo pensé al recordar blogs como Jumping in art museums. ¿Necesariamente estas personas tienen menos respeto hacia los museos o hacia las obras de arte que aquellas que tienen un comportamiento aparentemente más correcto? Pienso que no. Visitantes del MoMa frente a «El Grito» de Munch Blog «Jumping in art museums» Es evidente que existe una nueva mentalidad hacia los museos que se manifiesta no solamente en fotografías como las que aparecen en los ejemplos que he citado antes. Existe, en general, una actitud más participativa a todos los niveles y empieza a exigirse más transparencia tanto para conseguir explicaciones lógicas a la prohibición de hacer fotos como a conocer en qué se destinan los presupuestos. Los museos deben aprender a comunicarse de manera fluida con sus visitantes, a trabajar en la experiencia de la visita, a entender cómo afectan los cambios sociales en su público, a no censurar nuevas actitudes y comportamientos y a canalizar esta nueva actitud abierta a la participación con el objetivo de crear una comunidad en torno a ellos y al patrimonio que albergan, porque este objetivo, que debe ser uno de los principales para cualquier museo, no suele cumplirse. Los museos, sobre todo los grandes, miden su éxito por el número de visitantes, pero este éxito, como hemos visto, está más de cerca de ser sinónimo de masificación que de éxito. Los visitantes de los museos tenemos que exigir esa calidad, especialmente cuando se trata de museos públicos, pero deben existir organismos que evalúen esa calidad y establezcan criterios y objetivos. ¿Sería una buena opción que el ICOM creara un sello de calidad para los museos o para sus diferentes áreas o programas basado por ejemplo en la experiencia de sus visitantes? La única manera de convertir a los visitantes poco habituados y no especializados de los museos en lo que Estrella de Diego llamaría «público de calidad» es fomentar la calidad en los museos. [...]

A tourist in your mind

Hasta el próximo martes 28 de agosto puede visitarse en el Museo de Cáceres la exposición A tourist in your mind, del artista extremeño Alberto Marcos Barbado, organizada por la Asociación Cultural Lemon y Coco. Se trata de la primera exposición individual de este artista en Extremadura y recoge más de sesenta obras sobre papel realizadas entre los años 2006 y 2012 en las que se puede apreciar una evidente evolución estilística aunque se mantiene constante su interés por las técnicas gráficas, el realismo metafísico y la estética tomada de fotografías de principios del siglo XX.  La serie que da nombre a la exposición y que ocupa la parte central de la sala, A tourist in your mind, fue becada en el año 2007 con una Ayuda Francisco de Zurbarán de la Junta de Extremadura, y se inserta dentro de la investigación sobre la técnica de monotipo que centra su tesis doctoral. Junto a ella, se exponen las series Esto lo podría pensar un niño, El bosque de cactus y La edificación de la derrota, realizadas a lo largo de los últimos dos años en pequeño formato y con un gran predominio de la línea, y diversos dibujos de medio formato en los que los protagonistas son la mancha y algunos de los más importantes artistas del siglo XX. Las obras de Alberto Marcos reflejan casi como un libro abierto una manera de entender el arte coherente y comprometida y, al mismo tiempo, y a pesar de tener una fuerte carga conceptual y a veces crítica, resultan fácilmente comprensibles por todos los públicos. Sus dibujos son percibidos por el espectador como ensoñaciones y despiertan la imaginación, gracias, entre otras cosas, a una acertada elección de los títulos y a la estética de épocas pasadas. El trabajo de Alberto Marcos me interesa especialmente por la manera en la que aborda el dibujo (y el grabado) en un momento en el que estas técnicas están de moda entre artistas y galerías emergentes más por necesidad (las obras realizadas con estas técnicas son más asequibles y tienen más salida en el mercado) que por convicción o compromiso. Alberto ha optado por el dibujo y el blanco y negro como forma de expresión frente a otras técnicas como la pintura por lo que tienen de ensoñación, de sugerente y por «su capacidad para generar ideas y a la vez ofrecer una lectura capaz de interactuar en la imaginación del espectador», algo que, desde su punto de vista, no ocurre cuando aparece el color. Este pensamiento le ha apartado de la pintura, al menos hasta ahora, pero a la vez le ha permitido alcanzar un nivel muy alto en cuanto al dominio de las técnicas del dibujo, el aguafuerte o el monotipo. Si queréis saber más sobre Alberto Marcos os recomiendo que visitéis estos enlaces: – Su blog http://albertomarcosdibujos.blogspot.com  – La entrevista publicada en mi otro blog, Arte Actual Extremadura, en septiembre de 2010 http://arteactualextremadura.blogspot.com.es/2010/09/alberto-marcos-el-arte-puede-estar.html – El blog de Laura Cano http://lacajarevuelta.blogspot.com.es/2012/06/capitulo-18-tourist-in-your-mind.html [...]

El papel de los museos en la sociedad red #iac11

El ICOM define Museo como “una institución sin fines de lucro, un mecanismo cultural dinámico, evolutivo y permanentemente al servicio de la sociedad urbana y a su desarrollo, abierto al público en forma permanente que coordina, adquiere, conserva, investiga, da a conocer y presenta, con fines de estudio, educación, reconciliación de las comunidades y esparcimiento , el patrimonio material e inmaterial, mueble e inmueble de diversos grupos (hombre) y su entorno”. De esto se deduce que los museos deben ser lugares orientados hacia la comunidad, y el patrimonio que conservan y el conocimiento que generan pueden considerarse bienes públicos que deben ser accesibles para todas las personas sin excepción pero… ¿de qué manera se puede garantizar un acceso universal y real a esos bienes públicos independientemente de la ubicación física del usuario? Actualmente, los museos se encuentran inmersos, en mayor o menor medida, en un proceso de adaptación a la sociedad red similar al descrito por J. Francisco Álvarez en en el artículo “Ciberciudadanía, cultura y bienes públicos” sobre el e-gobierno: no basta con informatizar procesos o servicios básicos porque “si no se ofrecen nuevos servicios posibilitados por las nuevas tecnologías, posblemente no se podrán ofrecer ni siquiera los tradicionales de manera efectiva” y todavía queda mucho camino por recorrer hasta que se puedan ofrecer servicios novedosos acordes a las nuevas formas de relación social surgidas en el marco del nuevo espacio sociotécnico. La digitalización de los fondos y su consulta a través de internet (independientemente del navegador que utilice el usuario) como ocurre con la Red Digital de Colecciones de Museos de España, promovida desde el Ministerio de Cultura con 68 museos de diferente titularidad, o propuestas más dinámicas como el Google Art Project permiten el acceso a los bienes albergados por los museos por parte de usuarios de todo el mundo pero todavía muchos museos son reacios a hacer públicas sus colecciones, por desconocimiento o por falta de recursos. Este tipo de procedimientos junto a otros como la posibilidad de descargar en diferentes formatos (audio, vídeo o texto) los resultados de jornadas, congresos, conferencias o publicaciones, contribuyen a consolidar las labores de conservación y divulgación de los museos definidas por el ICOM a través de la tecnología y aunque su generalización supondría una importante revolución en la sociedad de la información y el conocimiento, todavía quedan algunas preguntas en el aire: ¿cómo conseguir que el museo sea un “mecanismo cultural dinámico, evolutivo y permanentemente al servicio de la sociedad urbana y su desarrollo”? Esta parte de la definición implica una comunicación bidireccional entre el museo y sus usuarios, orientada no sólo a transmitir conocimiento sino a producirlo. La retransmisión vía streaming de conferencias, congresos y otro tipo de actividades que se desarrollen, y el uso inteligente de las redes sociales dentro y fuera de los límites físicos del museo pueden contribuir a crear comunidades virtuales. Si en vez de prohibir la realización de fotografías para uso privado, se fomentaran espacios para compartir como grupos en Flickr, la relación entre los museos y sus visitantes podría llegar a ser más estrecha y fluida. Algo similar ocurriría con el uso de dispositivos móviles en las que los usuarios podrían descargar audioguías o aplicaciones para facilitar su visita. La National Gallery de Londres y otros, ya permiten hacerlo pero ¿podrán los usuarios de esas aplicaciones o de cualquier dispositivo con conexión a internet, añadir comentarios o fotografías de detalles, marcar sus obras favoritas, o establecer relaciones entre ellas para que otros usuarios puedan acceder a esa información y utilizarla para generar nuevos contenidos y ponerlos a disposición de la comunidad? ¿Llegarán a considerarse este tipo de acciones orientadas a producir nuevas formas de relación entre personas, personas e instituciones, personas y tecnología, personas y cultura, igual de necesarias que las exposiciones? http://cultura-abierta.blogspot.com/2011/02/semana-1-el-nuevo-marco-tecno-social.html [...]